Puerto Rico está secuestrado por el dichoso tema del estatus. Quizá tengamos el único sistema político en el que los partidos no son de derechas, centro o izquierdas. Nuestros partidos se definen a sí mismos como estadista, autonomista e independentista. Y dejando de paso que éste último tiene un apoyo popular que da pena y ganas de llorar, lo que realmente da pena es que el estatus es un problema que no se puede resolver, por lo que la definición de nuestros partidos políticos es simplemente idiota y utópica. El resultado de todo esto es que somos incapaces de resolver nuestros problemas reales. Vamos a ver cómo podemos poner esto en una imagen más clara... somos como una mosca que ha quedado atrapada en una cucharada de miel, que se está hundiendo y que pronto perecerá ahogada, y se pregunta cómo puede la miel ser un líquido tan espeso...
El Coquí Cojo presentaría un proyecto de ley por el que se diera una moratoria de 25 años al tema del estatus, es decir, quedaría terminantemente prohibido preocuparse por el estatus, eliminar a los tres partidos políticos (y a los que quieren serlo con el temita del estatus como problema definidor) y sustituirlos por unos partidos políticos NORMALES, es decir, comunista, socialista duro, socialista blando (a lo europeo), centro izquierda, centro, centro derecha, de derecha moderada, y fascista. Conociendo a nuestro pueblo, en las primeras elecciones desaparecerían varios de ellos y nos quedaríamos con una baraja de tres o cuatro alternativas reales, con soluciones reales... Y dentro de 25 años ya pensaríamos en el estatus, siempre y cuando nos importe.
1 comment:
Sí, estos partidos utilizan el problema de estatus como carnada para obtener votos. Todo está en que nos demos cuenta que votar por algún partido u otro, no necesariamente debe estar ligado al problema de estatus que a diferencia de ti, sí creo que es un problemón, pero se podría sobrellevar si los politicos de cada partido dejaran de utilizarlo para manipular al pueblo (demasiado pedir, lo sé). Esto podría dar paso a que votemos por el partido en base a su eficiencia y no por la ideología política que representan.
Por mi parte, votaré por algún partido nuevo o que no ha ganado elecciones, aunque por lo pronto pueda ser un voto perdido, y cuando vengan los plebiscitos de estatus veré cual será mi selección.
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