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El Coquí Cojo te da la bienvenida y espera que pases un rato agradable leyendo nuestras tonterías. Nuestro objetivo principal es el informarte, de una manera jocosa pero ilustrativa, de lo que sucede en nuestro querido terruño. No nos cabe duda alguna que nuestra islita es el epicentro de lo absurdo, y que superamos las más altas cotas del realismo mágico. Nuestros segmentos están basados en noticias reales que afligen a nuestra sociedad. Obviamente, para conseguir lo que consideramos jocoso, pondremos palabras ficticias a personajes reales, aunque en la mayoría de los casos no nos sorprendería en absoluto que las hubiesen dicho. El lector también podrá disfrutar de noticias totalmente falsas; la labor que tiene el lector es averiguar cúales son, tarea que a simple vista pareciera sencilla pero que a veces, debido a nuestra realidad surrealista, no lo será tanto.

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Aug 21, 2011

Cráneo en Yabucoa

Un grupo de niños entre 10 y 12 años que estaba jugando baloncesto se encontró una calavera humana en total estado de descomposición. Uno de los reporteros entrevistó a los niños y pudo reconstruir el diálogo que se propició entre ellos:

- ¡Mira! Eso que se ve ahí... ¿no es una calavera?
- Sí lo es, y claramente se ve que la causa de la muerte fueron dos contusiones de enorme fuerza, producidas por un objeto contundente como un martillo o un tubo de metal.
- Sí, estoy de acuerdo. Aunque creo que fue un tubo por la geometría de las incisiones en el cuadrante izquierdo inferior.
- Y no hay duda de que se trata de un hombre de unos cincuenta años de edad. Se ve con claridad por la escasa fisura entre las partes óseas constituyentes del cráneo.
- Sí, y yo diría que tenía una altura entre 5´6´´ y 5´8´´, con un peso de unas 210 libras, musculatura media pero con un alto porcentaje de grasa.
- Totalmente de acuerdo. No hay duda, este hombre trabajaba en un oficio sedentario.
- ¿No será la calavera de tu tío que desapareció hace 12 años?
- Pues quien sabe, yo había pensado en el abuelo de Ricardito, que desapareció hace unos 10 años.
- Pues yo me inclino a que son los restos del maestro de quinto grado, ése que la gente cree dejó a su mujer por la amante y nunca más se supo de él.
- Tampoco podemos descartar a don Ernesto, cuyos hijos controlaban el punto de la esquina del colmado y que fueron baleados por un cartel enemigo. ¿Se acuerdan de que el padre también fue asesinado poco antes como advertencia de que cedieran el punto?
- Bueno, no sigamos perdiendo el tiempo y vamos a seguir con el juego.
- Pero... ¿llamamos a la policía para denunciar el hallazgo o volvemos a enterrar el cráneo?
- Si lo enterramos, nunca sabremos de quién fue.
- Creo que aunque lo digamos, la policía nunca sabrá de quién fue. Lo único que conseguiríamos son problemas.
- No creo, nos hacemos los tontos. Jugamos el papel de jóvenes que ni van a la escuela y no tenemos idea de nada. No nos molestarán.
- Y además saldremos en los periódicos. Luego recortamos las noticias y las ponemos en el álbum y dentro de 50 años hablamos de ello.
- Me parece bien, llamemos a la policía.

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