El gobernador Luis Fortuño se encuentra de visita oficial en la República Dominicana para desarrollar planes económicos conjuntos con los dominicanos. Entre ellos nos llamó la atención el establecimiento de plantas textiles en la frontera con Haití. La noticia en uno de nuestros principales periódicos dice textualmente: “Ambos gobernantes conversarán sobre la posibilidad de establecer en la frontera entre República Dominicana y Haití plantas textiles y de ensamblaje con capital de ambos países y con mano de obra haitiana”.
En otras palabras, las ganancias se las repartirán Puerto Rico y la República Dominicana y la esclavitud se la lleva toda los haitianos. Y encima, ambos gobernantes dicen que lo hacen para favorecer a los afligidos del terremoto en Haití.
¡Menuda ayuda! Ni las hienas africanas son tan perversas. Enviamos un reportero urgentemente para que siguiera los pasos de Fortuño. Oculto detrás de un árbol, nuestro reportero pudo presenciar las siguientes palabras de Fortuño a un niño haitiano de unos 12 años de edad, en su visita a la frontera con Haití: “He venido a ayudarte. Veo que te estás muriendo de hambre y estaba pensando llevarte a una fábrica textil donde podrás comer, siempre y cuando trabajes 14 horas diarias, sin ir al baño más de tres veces diarias, por el resto de tu vida. ¡Es una oportunidad que ni yo la pensaría! Ya verás, ya puedes dejar atrás tus preocupaciones. Confía en mí, aquí estoy para ayudarte”.
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