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Dec 18, 2010

La UPR: ¿la historia de una muerte anunciada?

Una de las amenazas más utilizadas por la administración universitaria en contra del movimiento estudiantil es decir que la huelga podría causar que la UPR perdiera la acreditación de la comisión Middle States, organismo acreditador de instituciones educativas, universidades y escuelas, de los EE.UU. Cada vez que la administración amenaza con este argumento, se recrea añadiendo que de ser descertificada, la UPR perdería todas las ayudas federales, y los estudiantes no podrían contar con las becas federales como la Pell Grant. Además, los títulos universitarios perderían su valor ya que no serían reconocidos por muchos potenciales empleadores.
Como la mayoría de nuestros lectores saben, la UPR se encuentra desde hace meses en un estado de probatoria por la comisión americana. Diez de los once recintos, para ser exactos. Es decir, todos los recintos con la excepción del recinto de Ciencias Médicas. La probatoria fue declarada en tiempos de la huelga pasada.
Lo que tenemos que explicar aquí es que los dos estándares en los que los 10 recintos bajo probatoria se “cuelgan” son los de liderazgo y gobernanza. Que quede claro que ambas “insuficiencias” involucran exclusivamente a la labor de la administración universitaria. Nada que ver con los estudiantes. Esto es muy importante de entender. Ambos estándares son una medida de la capacidad administrativa de la gerencia de la UPR. La razón por la que la comisión Middle States impuso la probatoria fue en gran parte al mal manejo de la administración que fue lo que causó el malestar del estudiantado y la huelga de mayo en primer lugar. En otras palabras, la huelga no causó la probatoria, sino la incapacidad de la administración que fue la causante de la misma.
Cuando toda la crisis de la UPR termine (si termina), la “autopsia” de la crisis desvelará una secuencia de graves errores. Sin embargo, la causa primaria, la causa germinal de toda la crisis será identificada como la continua imposición, o elección (el proceso es manipulable y manipulado por razones políticas), de administradores extraordinariamente incapaces, sin las mínimas destrezas para sus cargos. La administración actual es, bajo todos los criterios, desastrosa. El presidente, José Ramón de la Torre, ha demostrado su supina incapacidad para el cargo. Nunca debió haber sido escogido. El proceso de elección de presidente fue un escándalo de influencias políticas.
Cuando la Middle States comenzó a avisar sobre las deficiencias de gobernanza y liderazgo, la administración de la UPR debió haber tomado medidas urgentes antes de ser puesta en probatoria y haber seguido los consejos de la comisión al pie de la letra y haber hecho los cambios necesarios. Sin embargo, la administración no hizo absolutamente nada que no fuera penalizar económicamente a los estudiantes. Siguió en sus trece e hizo caso omiso a los avisos de la comisión y de los estudiantes, e incluso de los profesores. La presidencia se limitó a decir que había heredado un déficit de la administración anterior (del PPD) y no hizo nada (luego de 9 meses en su cargo, el presidente sigue esgrimiendo el mismo argumento, y lo peor de todo, creemos que don José verdaderamente se exime de toda culpa por ello). Para complicar las cosas, la Ley 7, aprobada por el gobierno de mayoría PNP cuando Fortuño llegó al poder, le restó una buena cantidad de fondos a la UPR.
Si la administración universitaria hubiese sido competente, a los primeros avisos de la Middle States, hubiese hecho correcciones inmediatas, e hubiera negociado de buena fe con los estudiantes, e incluso se hubiese evitado la huelga de mayo. Las medidas de la administración ante el déficit fue una serie de medidas que penalizaba a los estudiantes cortando ayudas económicas como exenciones por mérito académico, deportivo, o ser hijos de profesores y personal universitario. Obviamente, el estudiantado no se quedó sentado y las protestas comenzaron, no sólo porque les afectaba el bolsillo, sino porque atacaba derechos, especialmente los de méritos académicos y deportivos, que creían intocables. Y es fácil de ver, creemos nosotros, que de haberlos eliminado o limitado, las consecuencias hubiesen sido perjudiciales, no sólo a los estudiantes, sino al país en general. Es bueno recompensar el esfuerzo académico y la habilidad deportiva.
¿Por qué la administración decidió dichas medidas para resolver la crisis económica? Porque eran las medidas que requerían menos esfuerzos de su parte, tan simple como eso. También eran las que producían un menor daño político. Despedir empleados hubiera sido una medida más justa, pero la administración prefirió evadir problemas con las uniones de empleados no docentes. Cualquiera que audite los procesos burocráticos de la UPR se llevará las manos a la cabeza. La Middle States lo sabe muy bien. Cada gestión, por fácil que pareciera, toma un papeleo que requiere la participación de 3 a 10 oficinas diferentes. Y no es difícil entender que el personal administrativo y burocrático es varias veces mayor de lo necesario. Y aquí radica el gran problema de la UPR: el sistema universitario ha sido fuente de trabajos innecesarios, bien pagados, la mayoría de ellos obtenidos por conexiones políticas y familiares. Por otro lado, tenemos miles de trabajadores de mantenimiento y demás que se pasan el día sentados a lo largo y ancho de los once recintos por falta de trabajo real. Sin embargo, la administración no se atreve a tocarlos. La administración siempre apunta los cañones a los estudiantes. Ah, y que no nos quede mencionar el número de cargos innecesarios de la alta gerencia. Obviamente, la administración no se toca a sí misma. Pero, ¿no es ridículo tener 3 vicepresidentes, por ejemplo?
La Middle States avisó, y la administración no quiso buscar opciones que no perjudicasen a los estudiantes. Tampoco se quisieron sentar a negociar con los estudiantes, y se desató la huelga de mayo. Fue un gran desastre. Simplemente por la incapacidad de los altos administradores. Sin embargo, tildarlos de tontos sería un error porque hábilmente han hecho pensar a la opinión pública que la causa de que la Middle States pusiera a la UPR en probatoria habían sido la actiuación de los estudiantes. Y no es así. Fueron ellos. Y ahora amenazan diciendo que la descertificación sería por culpa de los estudiantes, lo que es una gran mentira, la causa es la total falta de voluntad de la gerencia a sentarse a negociar y de ser necesario, retractarse con lo de la cuota y buscar otras alternativas que no perjudiquen el bolsillo de los estudiantes. La administración ha sido lo suficientemente hábil como para convertir la posible descertificación de la UPR en un arma de vil chantage contra los estudiantes. La administración no dudaría en sacarse los dos ojos si así sacaran uno a los estudiantes. No han vacilado en hacer la vileza su mejor arma.
¿Cómo es posible que la UPR no tenga mecanismos de sacar a una administración nefasta de su sistema? Porque ninguna universidad lo tiene, o si lo tiene, es prácticamente imposible de ejecutar. Porque a nadie se le pasó por la cabeza, en ningún sistema universitario del mundo, que se pueda poner a gente tan incompetente en dichos cargos. Por ejemplo, ¿existe alguna medida en algún departamento de bomberos qué hacer si el director del cuerpo de bomberos es un pirómano que se dedica a ello desde su cargo? Pues claramente que no. Porque a nadie se le ocurre que un pirómano pueda llegar a ser director del cuerpo de bomberos. El presidente actual es prácticamente un pirómano. No ha hecho prácticamente nada con sensatez. Y para colmo de males se sigue quitando toda responsabilidad diciendo lo mismo una y otra vez: “Heredé un déficit de 200 millones de la administración anterior”.
El otro problema, que es sólo problema para la UPR, es que la Middle States no pueda decir algo como: “Lo primero que la UPR debe hacer es despedir inmediatamente al presidente, a la junta de síndicos en pleno, y a los rectores”. ¿Y por qué no lo ha dicho? Pues irónicamente SÍ lo ha dicho: la UPR se cuelga el LIDERAZGO Y GOBERNANZA. Pero claro está, la administración se hace la sorda.
En este caso en particular, que nadie se confunda, la Middle States no ha puesto a la UPR en probatoria, lo que ha hecho es poner en probatoria a la ADMINISTRACIÓN universitaria. La probatoria ofrece que la administración cambie su modus operandi, que modifique su programa de acción. Y la Middle States no ha sido parca al respecto, le ha dicho reiteradamente a la administración que debe sentarse a negociar y trabajar para conseguir medidas que sean del consenso de la COMUNIDAD UNIVERSITARIA, lo que incluye a estudiantes y profesores.
Y NO LO HACE. Y encima acusa a los estudiantes de todo. Es realmente una actitud enfermiza. Antes de sentarse a negociar, prefieren que los estudiantes declaren la huelga y meter a la policía a los recintos. A simple vista parece un caso de delirios de grandeza. Utilizar a las fuerzas policiales para imponer su voluntad es la prueba contundente se su incompetencia.
Por otro lado tenemos lo que llamamos la AUTONOMÍA UNIVERSITARIA. Es decir, que la UPR es una entidad que se gobierna a sí misma sin la interferencia del gobierno. Bueno… todos sabemos que es un chiste. El gobierno utiliza el concepto de la autonomía universitaria a su conveniencia. El gobierno interfiere constantemente con las operaciones universitarias. El gobierno es el que puso a De la Torre en la presidencia universitaria. Y éste puso a su grupo de secuaces, con el permiso del gobierno. Y el lector podría pensar que es justo que el gobierno tenga algo que decir cuando la UPR recibe el 9.6% del presupuesto nacional… pero lo piensa porque piensa que ese es un dinero que el gobierno le entrega a la UPR, lo que no es cierto… ese dinero se lo da el pueblo de Puerto Rico a su institución pública de educación universitaria, que es algo muy distinto. El gobierno es simplemente un intermediario.
Lo de autonomía universitaria le conviene al gobierno para exculparse de todo lo que tenga que ver con la universidad. Por un lado maneja los hilos imponiendo a sus candidatos a los cargos administrativos de la UPR, y por  otro lado dice que no puede intervenir cuando le conviene no hacer nada. Lo que ha pasado es que la crisis ha llegado a un límite inaguantable que ha hecho que el gobierno tome cartas en el asunto. Lamentablemente tampoco el gobierno ha sabido hacer lo que debe hacer.
La crisis es tan injusta, ya que la cuota es tan injusta, que incluso integrantes del gobierno han optado por hacer un conato en contra de las directrices del gobernador y han propuesto medidas alternas a la cuota. Es el caso del Secretario de Hacienda. Nos le imaginamos con una tortura encima de cómo no ir en contra de su jefe, don Luis, y salvar a la UPR a la misma vez. ¿Cómo convencer al presidente y a la directora de los síndicos de la UPR sin que éstos lo tomen a un nivel personal, y menos aún, tomen represarías contra él? El que el presidente opte por no responder a sus llamadas y correos electrónicos nos dice que está claro la actitud de don José. Cuando Pierluisi declaró que el problema radicaba en gran parte a la inflexibilidad de la administración, don José respondió con virulencia, diciendo que Pierluisi hablaba desde la ignorancia, y le aconsejaba que se informara bien de lo que pasaba. En otras palabras, don José sí responde cuando le conviene.
Don José es quizá el caso más patente de lo que es la incompetencia, o quizá el ejemplo de cómo ser la mejor de las marionetas políticas jamás realizada por un gobierno en nuestro país. Se hace el tonto cuando le conviene (no es culpa mía, es culpa de la pasada administración… no entiendo de cosas técnicas financieras, por lo que no entiendo que la cuota no sea colateral del préstamo como vengo insistiendo… la Middle States descertificará a la UPR por culpa de los estudiantes revoltosos…) y el listo cuando lo necesita (Pierluisi no sabe lo que dice… la cuota es necesaria por esto y esto y esto… yo soy el presidente porque era el mejor candidato y así fue elegido…)
Sin duda alguna, la Middle States no estaba preparada a un problema así. Cualquier otra institución académica hubiera seguido sus instrucciones al pie de la letra y hubiera sin grandes problemas evitado la probatoria en primer lugar. La comisión se enfrenta a un problema agudo, saben que sería una gran injusticia a los estudiantes, que sería hacer pagar a inocentes por pecadores. El único alivio es que pueden sostener la probatoria por mucho tiempo. Incluso cuando no haya avances por parte de la administración, siempre pueden mentir y decir que las cosas progresan… como lo hicieron cuando levantaron la probatoria del estándar de ofrecimientos curriculares. Quizá un problema sea hacer lo mismo con los estándares de gobernanza y liderazgo, ya que ambos van unidos, y ambos dependen exclusivamente de la administración universitaria. No nos cabe duda que a pesar de todo, la Middle States no llegará a descertificar a la UPR en un plazo de un año por lo menos, a partir de hoy. Es una papa demasiado caliente, imagínate, descertificar a la universidad de estudiantes de minoría más importante del país (de EEUU, que es su jurisdicción).
Cuando la huelga de mayo se resolvió, la administración no podía dejar ir el problema sin sembrar la semilla para la huelga siguiente, que es la que tenemos ahora: la cuota. Solicitamos al lector a que lea los artículos anteriores que hemos escrito al respecto.
Y ahora, la situación está tan podrida, que podemos afirmar sin duda alguna que la administración nunca dará su brazo a torcer porque perdería su credibilidad para el resto de la historia del país. Imagínate, querido lector, cómo se sentiría don José cuando el secretario de Hacienda comenzó a decir que la cuota no era necesaria… desde el punto de vista presupuestario de la UPR… El secretario no pudo aguantar ante la desgracia de lo que estaba pasando en la UPR… y fue capaz de dejar de lado la “neutralidad política” para soltar su alternativa. Obviamente, cuando don José pueda vengarse políticamente del secretario, no dudará de hacerlo… si no lo ha hecho aún.
La administración ha sido tan incompetente, que para mentes lógicas no es posible que su actuación consistentemente desastrosa se limite a una serie de errores. Y por ello tenemos a mucha gente inteligente que piensa que la descertificación de la UPR es el objetivo final del gobierno de Fortuño. La pregunta es ¿si el gobierno pudiera deshacerse de la UPR, lo haría? Y la respuesta afirmativa no es en absoluto insensata. Por una parte, nos consta que las medidas tomadas están produciendo el éxodo de estudiantes, que junto a la medida de reducir en un 30% a 40% el número de admisiones el pasado agosto, la UPR ha perdido más de 5,000 estudiantes (un 8%, de 68,000+ a menos de 63,000 en unos meses). También creemos, con bastantes argumentos, que al gobierno le gustaría vender varios recintos pequeños a universidades privadas, de no poder hacerlo, sí puede cerrarlos por falta de fondos, o por falta de estudiantes (que al paso que vamos podría suceder en dos años)… Y resulta que Fortuño es miembro de la junta administrativa del sistema Ana G. Méndez, que desde hace años ha indicado su interés en hacerse cargo de algunos, e incluso todos, los recintos de la UPR… Como ya hemos escrito reiteradamente, si el gobierno no puede privatizar a la UPR vendiéndosela a las otras universidades privadas, sí puede "privatizarla indirectamente" incentivando el éxodo de estudiantes a instituciones privadas. Al paso que vamos, la UPR podría pasar de 68,000+ estudiantes a menos de 40,000 durante la administración de Fortuño (de ser reelegido podríamos ver la desaparición de la mitad de los recintos, y presenciar cómo la UPR pasa a ser la tercera o cuarta institución universitaria del país…). Bueno, si llegan a descertificar, la UPR colapsaría rápidamente, resurgiría eventualmente con dos recintos: Río Piedras y Mayagüez, y eso por razones investigativas, mantener los compromisos investigativos con instituciones americanas es esencial… para nuestros gobiernos… y el “problema UPR” desaparecería de una vez para los gobiernos estadistas  (y quizá autonomistas también).
Dios quiera que estemos equivocados.

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